Un cambio normativo que redefine la gestión energética
En los próximos meses, la gestión energética de los edificios terciarios —especialmente oficinas, hoteles y espacios flexliving— dará un salto cualitativo. La Directiva 2018/844/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, que modifica la Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios, establece la obligatoriedad de incorporar sistemas de automatización y control (BACS, por sus siglas en inglés: Building Automation and Control Systems) en todos los inmuebles con instalaciones térmicas de potencia nominal superior a 290 kW.
Este requisito europeo se encuentra en proceso de transposición a la normativa española, y será plenamente aplicable a partir de marzo de 2026, en el marco de la actualización del Real Decreto 390/2021 y la nueva refundición de la EPBD (Directiva UE 2024/1275).
En otras palabras: los edificios que no dispongan de un sistema BACS operativo y auditado estarán fuera del cumplimiento legal y, lo que es más importante, perderán competitividad en costes energéticos y sostenibilidad.
Qué es una auditoría BACS y por qué es esencial
Una auditoría BACS es una evaluación técnica avanzada que analiza el nivel de automatización, control y monitorización energética de un edificio. Su objetivo no es solo cumplir la norma, sino optimizar el rendimiento de todas las instalaciones consumidoras de energía: climatización, ventilación, iluminación, ACS, etc.
Durante la auditoría, se evalúan aspectos como:
Integración de los sistemas de climatización y ventilación en un BMS (Building Management System).
Capacidad del sistema para registrar, analizar y actuar automáticamente sobre los consumos energéticos.
Existencia de algoritmos de control adaptativo y estrategias de mantenimiento predictivo.
Nivel de interoperabilidad entre dispositivos y protocolos.
El resultado es un diagnóstico del grado de madurez BACS del edificio y un plan de acción para alcanzar el nivel de cumplimiento exigido por la Directiva 2018/844/UE y la futura normativa española.
Cómo la automatización impulsa la eficiencia energética
Los sistemas BACS permiten gestionar el consumo energético de manera inteligente, detectando ineficiencias y ajustando el funcionamiento de los equipos en tiempo real.
Por ejemplo:
En un hotel, los sistemas de control pueden reducir la climatización automáticamente cuando las habitaciones están vacías.
En oficinas, pueden regular la iluminación y ventilación según la ocupación real y las condiciones de confort.
En espacios flexliving, pueden equilibrar el uso de energía entre zonas comunes y privadas, manteniendo el confort y minimizando los picos de consumo.
Gracias a esta automatización, los edificios pueden alcanzar ahorros de entre un 20 % y un 40 % en consumo energético, además de reducir costes de mantenimiento y emisiones de CO₂.
Beneficios económicos y normativos
Adelantarse a la obligación de 2026 mediante una auditoría BACS aporta ventajas claras:
💶 Ahorro directo y retorno de inversión
La implantación de un sistema BACS se amortiza habitualmente en menos de tres años, gracias al ahorro energético, la reducción del OPEX y la prolongación de la vida útil de los equipos.
🧾 Cumplimiento de la normativa europea y española
A partir de marzo de 2026, la Directiva 2018/844/UE exigirá que los edificios terciarios con más de 290 kW de potencia térmica dispongan de un sistema BACS verificado. España incorporará esta obligación mediante la actualización del Real Decreto 390/2021 y el desarrollo reglamentario derivado de la nueva EPBD 2024/1275.
🌱 Sostenibilidad y certificaciones ambientales
Un edificio con un sistema BACS bien auditado mejora automáticamente su calificación energética y su elegibilidad para certificaciones como BREEAM, LEED o WELL, cada vez más demandadas por operadores hoteleros, propietarios de oficinas y gestoras de espacios flexliving.